Un mes más tarde de lo previsto vi que por fin la mezcla había dejado de burbujear y decidí trasvasarla (o trasvasijarla) al segundo recipiente de fermentación, donde se pasará un par de meses como mínimo.
Me hubiese gustado probar el proceso de carbonatación, pero he estado en muchas cosas a la vez últimamente y se me olvidó comprar las botellitas donde quería realizarlo, concretamente las botellas de cerveza Das Schwarze. Sí, por supuesto que mi intención también era probar esa cerveza negra, pero a lo nuestro.
Cuando abrí la garrafa todo se inundó de un olor amargo y alcohólico demasiado parecido al de las bodegas en octubre como para no sentirme orgulloso.
Ahora la mezcla para hidromiel descansa en un lugar protegido de la luz, resguardado y poco propenso a cambios de temperatura. No tengo ni la más remota idea de cuánto tiempo dejarlo así.
Seguiré informando de lo que haga
No hay comentarios:
Publicar un comentario