Un día que estaba escribiendo una cosa una compañera de trabajo me preguntó qué hacía. Para tomarle el pelo dije que escribía una novela. Entonces me contestó "a ver si me escribes un día un cuento para mis niños" (es profesora). Y de esa manera tan tonta acepté el encargo de escribir un cuentito infantil. Tardé bastante en descubrir cuál era la idea que me gustaba para el cuento. Sabía que lo quería con animalitos y seres de fantasía pero no se me ocurría nada más.
Y entonces llegó una mañana en que... me salió solo: Mi compañera suele ir bastante arreglada y ese día trajo las uñas pintadas de amarillo. Se me hizo la luz para el personaje protagonista y lo demás vino detrás.
EL DESAYUNO ESCONDIDO
Iba por el bosque la ardilla Repilla de uñas amarillas, saltando de rama en rama como todos los días al salir de la cama cuando se encontró con el enano Mariano que en la cara tiene un grano.
-Hola ardilla Repilla de uñas amarillas, a dónde vas con tanta prisa? Acaso llegas tarde a misa?
-Hola enano Mariano que en la cara tiene un grano. Estoy buscando mi desayuno, que todos los días tomo uno.
- Vaya, y qué desayunas? Un café con leche y tostadas de pan? un curasán?
-Qué va! Yo tomo nueces, piñones, almendras y avellanas casi todas las mañanas. Pero hoy no las encuentro. No sé dónde las puse ayer. Me quedaré sin comer!
-Tranquila ardilla Repilla de uñas amarillas, de mi propio desayuno separaré la mitad, y te la regalaré como muestra de amistad.
-Oh, enano Mariano que en la cara tiene un grano, qué amable de tu parte. Ojalá otro día pueda yo invitarte.
-No te preocupes ardillita- dijo el enano levantándose del suelo. Tengo queso y miel que me dio ayer mi abuelo.
En cuanto se puso en pie, la ardilla Repilla de uñas amarillas reconoció el sitio donde estaba sentado, justo donde ella el desayuno había guardado!
-Mis nueces, mis almendras, mis piñones! Es que me los dejo por todos los rincones! Siempre los escondo con mucho disimulo y esta vez estaban debajo de tu...(asiento).
El enano Mariano que en la cara tiene un grano y la ardilla Repilla de uñas amarillas se echaron a reír y decidieron el desayuno compartir. Con los frutos secos, el queso y la miel cocinaron juntos e hicieron un pastel.
Llegaron entonces a una conclusión: Todo es mejor con colaboración.
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