Texto basado en el personaje de Tórquero en la partida "Poyecto II: Una historia de piratas".
Tras el exitoso ataque pirata a una galera romana, Tórquero tiene una crisis de fé. Esa noche, apoyado en la proa, observa las evoluciones de la brisa y los juegos de las olas y deja que sus oraciones se diluyan en pensamientos más profundos:
"Mi soplo apaga las velas.
El viento desgasta las piedras
El agua apaga los fuegos
La lluvia arrastra la tierra".
"Oh Eolo, Oh Neptuno, dioses de mi familia,
dad paso al relámpago que ilumine mi camino".
"Mi mundo, mi país, mis creencias,
mi gente...
por qué no forman ya un monolítico bloque
en el que creer
y al que defender hasta la muerte?"
"El mundo se ha hecho grande de repente".
"Nombres y gentes que formaban parte de mapas e historias realmente existen. Mi país, grande entre los grandes, con la grandeza personificada en la figura del emperador se hace más pequeño al verlo desde fuera, junto a otros territorios que no están tan a su sombra como las enseñanzas de los pedagogos nos hacían creer. He visto a soldados caer ante una desorganizada banda de forajidos que con ímpetu los han vencido en su propia galera
¿Dónde está la imbatibilidad de las poderosas legiones?
¿Es acaso todo mentira?"
"Desde pequeño se me han inculcado de forma sistemática la lealtad y la confianza en nuestro sistema de valores. Lo correcto de nuestros procederes y de nuestro modo de vida, mas, con qué criterio puedo utilizar ahora la palabra "nuestro"? ¿quiénes somos "nosotros"? ¿quién soy yo?"
"Cneo Tórquero Súbito ya no es una sola persona. Es hijo de los Tórquero, ciudadano de Roma, clérigo de la Tempestad y miembro de la Flecha Marina. Las lealtades se me hacen difíciles de mantener, como a un malabarista con demasiadas mazas".
"Sería ciudadano si mi familia cayese en desgracia y por deudas se esclavizase? o hasta qué punto soy de la familia Tórquero cuando mi propio padre me llevó al templo para no tener que dividir la fortuna familiar entre mi hermano y yo? cuánto debo a un templo que me ha enviado al mundo a predicar vuestro mensaje mientras la curia se acomoda en la ciudad?"
"Vuestro mensaje... cuál es? "
"Yo venero a la fuerza del viento, a la fuerza del agua, y me congratulo con su manifestación máxima en la tormenta. Pero eso no es todo, verdad? Hay algo más. No me ha pasado desapercibido el detalle de que otorgasteis bendición al asalto a la galera... ¿fue mi intervención suficiente o estoy pecando de soberbia? ¿fue acaso porque los romanos no hacían más que apalear el agua sin honrar al viento con buenas velas? ¿eran impíos de alguna otra manera? ¿o es que la tripulación de la Flecha es de vuestro agrado? Yo no percibo que sean especialmente respetuosos con los sagrados elementos, a lo sumo son... agradecidos".
"No puedo negar que la vida en el barco me hace sentirme más cerca de vosotros, oh Sumas Entidades, y me regocijo cada día que pasa por teneros tan cerca... pero desconozco si estoy yendo por el buen camino. Ahora nos dirigimos a pactar con los malditos elfos, que el viento azote y el mar ahogue. Me siento traidor a mi patria y a mí mismo por ello. ¿Es esto una prueba o una ironía? ¿Es acaso ambas cosas? Mi fé está intacta, pero temo por mi integridad pues si ésta fuese fuerte no me sentiría sembrado de dudas".
"¿Debo quizá aprender a fluír a través de las circunstancias como el agua entre los escollos?
¿Conseguiré vibrar en armonía como el soplo por los agujeros de una flauta?"
"A vosotros me encomiendo, oh Volubles divinidades, dadme una señal y sabiduría para interpretarla".
"Mi soplo apaga las velas.
El viento desgasta las piedras
El agua apaga los fuegos
La lluvia arrastra la tierra".
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